—Entonces... —la frené antes de que la aplicación comenzara a traducir sus murmullos— Previo a que comiences con lo tuyo, déjame recapitular lo que debería ser esto. Ahora me dirás cinco historias provenientes de los cinco universos que visitaste con tus hermanos... en simultáneo. Supongo. Va, es la única forma, sino... —titubeé— En realidad, no estoy segura. Porque, si lo pienso bien, tu hermana nunca los nombró a ustedes. O sea, jamás dijo: "Y ella presentó su obra de teatro y sus hermanos la fueron a ver" o "Asesinó al panadero y sus hermanos le reprocharon". ¿Será que eso debí darlo por obvio y me estoy haciendo la cabeza en tonterías o qué? ¿Es así o estoy más confundida que Colón en las Américas?
<<No. Te diriges en la dirección correcta de pensamiento. Hay circunstancias que aclarar. Permíteme que te ilustre...>>
—¿De verdad? —le volví a cortar lo iba decir— ¿Serías tan buena de explicarme todo todito lo que alguna vez yo pregunte? Ya que me encantaría tener una contestación rápida en vez de la típica respuesta de tu hermana de: "Sólo debes concentrarte en escribir to..." —Un carraspeo se superpuso a mi voz. Era horroroso, como el croar de una rana queriendo vomitar. Provenía de la susodicha— Ah. Ehh... no estoy diciendo que hayas sido una narradora desagradable, solamente que... digamos, un poco reacia a solventar mis cuestionamientos... —me callé. Lo estaba empeorando— Mejor retomo con tu consejo y permanezco sin hablar absorbiendo cuanta información me tiren. ¿Ok?
<<Descuida. Mi personalidad es un tanto más conversadora, suelta y detallista. Suelo comentar más asuntos de los que son de mi incumbencia. A veces resultándome perjudicial para el día a día y las consecuencias que genero con ello>>
—¡Excelente! No se diga más, ya me caíste de maravilla. Presiento que nos vamos a llevar bomba entre nosotras.
<<Así será. Por tanto, regresemos al tema que era de importancia: La ausencia de mi hermano y mía en los relatos de nuestra hermana. Sucede que, remontando al origen de nuestra concepción, la mujer que nos dio a luz es y no es nuestra madre. En el universo en que nacimos, nombrémoslo "A", ella desempeñó el papel de progenitora moribunda de trillizos. Sin embargo, en el resto del abecedario, el cual representa al infinito número de Multiversos que existen; ella es una desconocida para nosotros. A menos que hallamos recorrido todas las letras y empiecen las repeticiones en donde localizaremos a "A' ", una versión idéntica de nuestras personas con el mismo destino de viajar interestelarmente. Pero aquello no sucederá por los siguientes miles de millones de años. Dato innecesario. No le cuentes importancia.
Siendo, entonces, que el argumento para comprender la situación de nuestra madre se basa en la elección del tipo de padres y no de hijos. Me explico. Por lo general, suele adquirirse la mala costumbre de creer que dos seres al copular, femenino y masculino, originan la existencia de una nueva vida que habitará por los próximos nueve meses en el cuerpo de la mujer. Una nueva vida que poseerá las características, genes, personalidad de ambos padres. Una nueva vida que es sólo y únicamente de ellos. No obstante, la realidad no es tan lineal. Tras la unión del óvulo con un esperma, se produce un embrión cuya gestación durará alrededor de cuarenta semanas en el útero femenino. Que, en simples palabras, es un cambio que todos perciben. Ensanchamiento de la barriga, aumento de peso, pataditas intermitentes. Lo normal.
Lo peculiar en ello, es que dicho embrión y posterior niño que se encuentre creciendo allí, no es más que un cuerpo vacío de alma. Un organismo que se desarrolla a través del alimento que recibe, de los mecanismos de defensa que inician su ampliación y de su propia regeneración celular. Un individuo vivo físicamente y muerto psicológicamente. En la práctica, un animal que se guía por sus instintos naturales. Ejemplo, sobrevivir. Y todo eso, dado a que la carga del cuerpo se realiza en las fechas próximas al nacimiento. El día, hora y minuto en que un alma le es suministrada a la criatura, inmediatamente la mujer rompe bolsa indicando que su bebé está por nacer. Así, para cuando sale al exterior, conoce los primeros vistazos del mundo en alma y cuerpo>>
—¡No mames! Muy loco, en serio. ¿Y así de loca es la elección del alma o cómo?
<<Muy por sobre nosotros, en un reino de nubes, dioses y ángeles, habitan todas las almas que, en más de una ocasión, han llenado el interior de un humano. Ingresan en el momento de dar a luz y abandonan cuando el organismo muere. Así repiten indefinidamente, por el fin de la eternidad. Es posible visualizar almas veteranas que bajan con frecuencia desde el minuto en que las personas aparecieron, en el Pleistoceno hace 2,4 millones de años, hasta almas aniñadas que se animan a elegir por primera vez a una niña en la panza de la esposa de Francisco José I de Austria y cuyo nombre le fue dispuesto como María Antonieta. Todas son libres de escoger al crío que deseen y divertirse en la tierra cuantas veces anhelen, igualmente que si no se sienten dispuestas a descender, pueden quedarse ahí para siempre.
Hasta tú hiciste lo mismo. Para bien o mal, decidiste a quienes querías de padres en aquel momento. En nuestro caso, en el universo del que procedemos, se nos ofreció a la vista una mujer con espacio para trillizos. Casualmente, la elegimos los tres a ella. En los otros, ni coincidimos en la hermandad ni en la misma madre. Fue, podría decirse, suerte de corresponder a la misma familia y concordar en el mismo propósito de descubrir universos al azar. Por eso, no oirás de nuestra estrecha relación en ninguno de los cuentos dado que, en estos cinco, hemos vivido como desconocidos. Cada uno combatiendo sus problemas y realidades>>
—¿Really? ¿Esto quiere decir que los padres son designados así como peones con los que jugar? —susurré más como afirmación que interrogación— Como si las almas allá arriba observaran a sus presas y escogieran la que les llamó más la atención. Saltaran al cuerpo elegido por puro capricho y ya. ¿Sin ciencia ni método? ¿Puro fortuna?
<<Exacto. Es por ello que especifiqué, hace unos instantes, que el proceso no era lineal. El alma que caiga en determinado niño posee la posibilidad de resultar tremendamente parecido a sus padres por su forma de pensar y relacionarse con la gente, exceptuando la parte física que no tiene interés aquí, o ser una mente muy diferente, adelantada a su tiempo o un genio en bruto. Eso variará siempre y siempre será imposible de calcular bajo una lógica racional. Lo que dispone, a contraposición, cierto entendimiento de por qué existen hombres y mujeres que no concuerdan en el tiempo en el que se hallan. Sea que actúen como dictadores de épocas pasadas o como visionarios o nazcan con elevados conocimientos en ciencias duras y/o una inclinación fija; se debe a las idas y vueltas que un solo alma opta por ejecutar>>
—Pero, ¿no se olvidan de sus vidas anteriores al descender? Que yo sepa, no tengo recuerdos míos de estar reinando en el Antiguo Egipto o viajando en un barco pirata...
<<Sí. El vasto contenido se borra, lo general y notorio, mientras que deja atrás una estela de lo que fue. Una esencia que denota su carácter aunque...>>
El espantoso croar se escuchó por segunda vez.
<<Presiento que mi hermana está tratando de callarme. Como es usual en mí, hablé de asuntos que no confieren en esta charla. Lo lamento. ¿Estás de acuerdo si empiezo con la narración?>>
"¡Qué rayos! Ella tiene alma de anciana" pensé.
—Eh, sí, sí. Y hablando de esencias, recuerda definir la tuya en algún momento.
<<Por supuesto. Mis aventuras constantemente han estado involucradas con situaciones paranormales, muerte y personas habitando cuerpos que ya deberían haberse desechado. Extraño, lo admito. Sin embargo, tras reflexionarlo un tiempo, arribé a la conclusión de que mi esencia consta meramente del acto de fallecer y renunciar a vivir. Los dilemas de cuándo rendirse, el efecto que causará en otros, los pensamientos dudosos, el alivio final, todo ello implica un esfuerzo de valentía que exclusivamente quienes lo han vivido o visto lo comprenderán. Si sabes a lo que me refiero>>
No hubo necesidad de más. Perfectamente entendí que hacía referencia a su hermana y su intento de huir del odio auto-percibido que vivía.
—Ah, okey. Muy raro —respondí, a cambio.
<<Será más descifrable cuando escuches la historia de la primera mujer a la que visité. Solamente oye y tus dudas se aclararán. Ciertamente comprobado>>
—Ok.
Simplemente, lo titulé "Chismes a prueba de balas"
.........................
La luna tan brillante, apareció hoy a las nueve de la noche. Mi gato, igual de chismoso que su dueña, se escabulló por la ventana de mi habitación en busca de contarme las buenas nuevas.
—Lo que me enteré, no lo sabes... ¿Descubrirlo, te gustaría? —me consultó al apenas verme, sin ni siquiera saludarme como primera instancia.
—A ver, querido Gossigosi, ¿por qué estás tan inquieto? ¿Qué es aquello tan emocionante que tienes para confesar? —repliqué sin mucho entusiasmo.
Gossigosi, a pesar de ser mi gato preferido de entre los tres que viven en mi casa, a veces resulta un poco pesado y maleducado. Jamás dice "hola" o "adiós", saludos apropiados para iniciar o finalizar conversaciones. Tampoco hablemos de cómo ignora las palabras básicas que toda mascota debería saber. "Gracias", "permiso" y "perdón" he tratado de enseñárselas a toda costa, pero no ha hecho caso. Simplemente, me maúlla irrespetuosamente a cualquier hora para que lo alimente y, si justo ha conseguido un jugoso chisme y está de humor, me lo cuenta. Sino, me ignora hasta el momento en que se aburre y viene a conversar conmigo. Es por ello que lo mimo más que a los otros. Él es el único que posee la capacidad de hablar fluidamente. Los dos menores aún se hallan en pleno proceso de recibir el conocimiento y la práctica.
—Cruel, que eres. Perder las ganas, me hiciste.
Sí, aquello también. Se ofende fácilmente y requiere de un esfuerzo magistral lograr que borre su resentimiento. No obstante, si lo conoces tanto como yo, sabrás que una buena lata de paté y unos cariñitos nocturnos bastan. O un intercambio de noticias también es útil. Resulta que, como a toda mascota, se le adhirió el problemático comportamiento de su ama. Murmurador, entrometido, escurridizo y veloz. Vive más por la vida de otros y sus detalles, que por la suya. Precisa de estar al tanto de las cosas para ser el primero en reportalas, dejarlas al descubierto, y ya sea que quede como el héroe o el villano, sólo le importa el reconocimiento público.
—Como digas... no me interesa tu cotilleo —mentí—. Yo descubrí una habladuría televisiva todavía más impactante que la tuya.
—Creerte, no lo hago. Te diré yo, me dirás tú. Nos diremos.
—Excelente. Entonces ven y recuéstate a mi lado en la cama, así podemos chusmear con comodidad—. Cuando lo hubo hecho, continué— Harán dos semanas ya, el trece de junio, leyendo los diarios me enteré de una terrible-feliz noticia. Años atrás, en los días donde aún era una niña, existió una banda llamada "Bulletproof Boys" o "Chicos a prueba de balas". Fueron un éxito mundial, rompiendo miles de récords y desestabilizando la media de fama hasta el momento—. Comencé a acariciar a Gossigosi, repasando mis dedos por su suave pelaje— Aunque claro, el dinero no les era lo primordial. Gracias a sus humildes orígenes, su carisma y juguetón carácter y su gran talento, se posicionaron como pioneros en la industria musical. Contenido que sacaban, contenido que explotaba en los medios de comunicación. Y no era únicamente por el nombre que se habían creado, sino por la versatilidad con que le hacían justicia. Siempre mejorando sus vocales, colaborando con antiguas leyendas, inventando modas y estilos musicales que los diferenciaran del resto...
Oooouaahhhhhhhhhh
Oí un bostezo y bajé la mirada.
—¡Gato tonto! ¿Por qué te duermes? ¿Acaso ya no te interesa mi chisme?
—Interesa, sí. Aburrido, tu monólogo es. Al punto, ve ahora.
—Ugh —rezongué—. De acuerdo. Sucedió que la popularidad les duró bastante, casi cuarenta años, lo cual supera a cualquier banda presente. Y el tiempo que les siguió, lo disfrutaron en una casa de campo en las afueras de su ciudad natal. Una vida pacífica para unos memorables ancianos. Poco después, según lo que decía el artículo, desde la capital de los Países Bajos, Ámsterdam, recibieron una invitación para participar en una conmemoración que les harían por su aniversario. Sin embargo, durante el trayecto en avión a través del océano, el motor se descompuso y cayó en picada al agua.
—¿Murieron?
—Sí. Todos juntos, lo cual fue una bendición. Pues, estoy segura que ninguno de ellos hubiera soportado funerales individuales y largos y penosos días a la espera de ser visitados por la muerte también. Vinieron al mundo juntos y se fueron juntos. ¿Qué más podría pedir? —alcé los brazos al techo— Ah sí, que el último lugar que hayan estado sobre, haya sido el mar. Porque les encantaba. Recuerdo haberlos visto en playas durante muchas de sus filmaciones.
—Viejas de tu edad, chisme suyo. No conocerlos, yo. Fantasmas, para mí.
—¿Disculpa? Que gato tan insolente que eres... Encima, me molesta más que los trates a ellos de fantasmas, cuando en realidad son ángeles; que me digas a mí el insulto de vieja. Y eso que no lo soy.
—Momia, eso eres —lanzó un maullido.
—Ugh —protesté—. No debí enseñarte tantas palabras nuevas. Como sea, sigo esperando por la información tan confidencial que conseguiste. ¿Cuándo piensas revelarla?
—Buen intercambio, quiero. No hablo, sino.
—¡Ay no seas fastidioso! Dilo de una vez, hazle honor a tu nombre. Porque sabes que tu nombre deriva del vocablo "Gossip". En inglés: "chismoso". ¿Cierto? —él asintió— Y, por favor, hazlo respetando el orden sintáctico de sujeto y predicado —mascullé impaciente—. Te he dicho hasta el cansancio que aquellos errores gramaticales que cometas, tus hermanos menores los repetirán.
—Está bien —gruñó—. Oí, a la hora de la siesta, un ruido. De al lado. La vecina, era. La vieja de cabello gris...
—Es solamente unos cuantos años mayor que yo —lo interrumpí—. Y el color de su pelo no es real, es teñido. Así lo quiso y así cambió el tinte de marrón con canas a grisáceo.
—Anciana es, no lo niegues. Lo sé a causa de lo que vi. Estaba yo, durmiendo en el techo y escuché, su puerta tocaron. Siete señores entraron. Viejos, también. Parecidos, eran. Ella los reconoció. La puerta, cerraron. Me colé por la ventana. Sorprenderme bastante lo que presencié.
—¿Qué fue?
—Entender no mucho de la conversación, no obstante, esto es lo que recuerdo. Sentada en su sillón individual. Cansada y triste, se veía. Living, pequeño era y antiguo. Sin ayudantes robóticos. Cabían, apenas. Desde que los vio, parecía a punto de llorar. La rodearon, ellos, parados, arrodillados. Apretujados. Charlaron mucho...
Flashback
—Seguramente enloquecí... ¿será que me encuentro tan sola y necesitada, que le abro la puerta de mi casa a visiones que únicamente viven en mi cabeza? —se lamentaba la señora— Ohh... siento tanta pena por mí, tanta pena. Debí haber acabado con mi vida en cuanto pude, así no estaría hoy imaginando que recibo esta visita tan imposible para la rusticidad de mi existencia...
—Hey, querida Sarah, no digas esas cosas. Somos tan reales como el sol que te alumbra cada día, como el viento que sopla por las noches, como el latir de tu corazón —le consoló el más bajito de todos. Acto seguido, se acercó y la abrazó.
—Aww, Jimmy querido, ojalá pudiera creerte, ojalá pudiera confiar en el calor que emanas. Sin embargo, mi cuerpo lleva tanto tiempo sin ser acariciado que es capaz de inventar sensaciones perfectamente reales, que no existen —se soltó de su agarre—. Lo lamento. Lamento ser de este modo, ser tan escéptica para con los eventos extraordinarios que suceden a mi alrededor y el doble de desconfiada con los que me suceden a mí.
—Oye, Sarita —se arrimó a su lado el más sonriente de los caballeros—. ¿Deseas que te preste mis anteojos? No poseen mucho aumento, aunque el suficiente para que nos mires bien y contemples la complexión de nuestra piel y la textura de nuestro ropaje-. Se los tendió.
Ella apenas alzó las comisuras de sus labios y rechazó sus gafas— Hoby, mi solecito, hacía ya bastante que no admiraba el brillo de tu rostro ni oía el entusiasmo en tu voz. Suena exactamente igual que como lo recordaba... Vaya, que detalles más peculiares puede guardar la mente de uno, en ocasiones.
—Sin embargo, no son recuerdos —él le replicó—. Somos reales, justo como dijo Jimmy, y cruzamos el mar por completo para venir a verte.
—¿Y con qué razón, queridos? ¿Con qué propósito han viajado, sino no son más que ilusiones de mis ancianas neuronas?
—Con el objetivo de ayudarte a sobrellevar tu dolor. Para evitar que te derrumbes —se acercó otro de los señores y le tomó la mano—. Te lo ruego, eres más fuerte que esto. Eres más fuerte de lo que crees... ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas cuantas veces lo repetí? ¿Cuántas veces agradecí que personas como tú, así de fuertes, me sirvieran de fortaleza, de salvavidas en medio del océano?
—Sé de lo que hablas, Joonie, aunque te equivocas —se soltó por segunda vez—. Dilo por el resto de la gente, pero no por mí. Yo jamás resistí ni mi propia mirada, jamás fui valiente. Tú sí. Tú sí fuiste mi faro de luz por las noches, mi cielo estrellado de espinas, mi... —se detuvo al dejar escapar un sollozo— Siempre te consideré como un hijo de la Luna, a quien ella te escogió para protegerme.
—Sarah, cariño —la llamó el de cabello oscuro, por tanto el tal Joonie se alejó para darle el lugar.
—Aww... Tetey, mi niño —atrajo su rostro y le acarició la barbilla—. Tú me entiendes, ¿verdad? Comprendes lo que estoy viviendo, ¿verdad? Tú también lo pasaste y, por eso, me permitirás hundirme, ¿verdad? Pídeles que se desaparezcan, que me olviden, que me entierren muy profundo en sus memorias hasta desconocerme. Obedece, mi niño. Impide que me ayuden...
—No —susurró—. No me lo perdonaría nunca.
—Oh, por favor —volvió a sollozar—. ¡Ustedes conocen este tipo de sentimientos! Ustedes también quisieron ahogarse en melancolía. Ustedes también se sintieron al borde del colapso, rebalsados por la injusticia y los celos de soportar como otros triunfan mientras uno sufre. Ustedes también envidiaron la vida de otros, queriendo a toda costa intercambiar las suyas por otras, ya que la pesadez del fracaso era altamente devastadora como para acarrearla por tanto. A ust... —titubeó, atragantada por el nudo en su garganta— A ustedes también les pasó que anhelaron morir de un infarto, no obstante, entendieron que aquella muerte era sumamente rápida e indolora, por lo que no la merecían. En cambio, se permitieron agonizar en silencio. Dejar de comer, de beber, de respirar... de todo. Entonces, ¿por qué se rehúsan a que cumpla con ese mandato? ¿Por qué no me dejan terminar de hundirme sola, tal como he venido haciendo desde siempre?
—Debido a que ver el dolor de los hermanos es más desgarrador que padecer el propio —respondió el más joven de los hombres, aproximándose por la derecha del sofá. Lágrimas caían de sus mejillas— No tienes idea de cuanto me lastima verte así, lacerándote e hiriéndote como nunca.
—Cookie, no llores —ella volteó a observarlo y con la mano que le quedaba libre, limpió sus mejillas—. ¿No ves mi esfuerzo por tragarme la tristeza?
—No necesitas hacerlo. No debes. Tus lágrimas buscan desesperadamente la libertad, ¿no lo percibes? Acepta que se vayan... Su destino no es servir de balde para que te ahogues, sino de transporte, de un vehículo que te traslade lejos del remordimiento, de un automóvil que empaque tu dolor y lo elimine de tu corazón.
—Sarah, cariño —profirió Tetey, con los ojos de agua llenos de agua—. Yo fui capaz de salir de allí. Tú también lo harás. Hemos acudido hasta aquí para apartarte de esta angustia.
Ella negó y comenzó a llorar desconsoladamente. Entre lágrimas, destapó todo lo que tenía guardado.
—¿Cómo podría huir yo de aquí? ¿Cómo podría yo huir de mí? Me siento atrapada, confinada en este problemático y retorcido cuerpo, en esta propiedad, en este mundo. Encerrada en mi cabeza, en mi desesperación. Estoy enloqueciendo y ni siquiera sé la razón. O tal vez, ni siquiera tengo deseos de aceptarla. Miles de pensamientos rondan por mi mente, siempre los mismos. Culpa por lo hecho, arrepentimiento por lo no dicho, nostalgia por lo perdido, añoranza por una buena juventud, desgracia por los sueños frustrados. Todos los días, a cada condenado momento pienso lo mismo. ¿Por qué desperdicié mi vida de esta manera? ¿Por qué me dejé vencer por el miedo frente a cada oportunidad que apareció en mi camino? Fui muy ingenua al confiar en la promesa del futuro. Muy crédula al creer que, con el tiempo, mis días mejorarían, mi fortaleza crecería. ¡Y no! —se levantó violentamente del sillón.
—Sarah... —trató de llamarle la atención uno.
—¡No! Las vidas de cada persona que conozco han sido excelentes, divertidas, no perfectas, aunque lo suficientemente interesantes como para ser apodadas, en lo mínimo, como vidas. Sin embargo, mi existencia fue tan deplorable que no he experimentado ni las emociones, aventuras o sucesos ínfimos que cualquiera debería transitar en una vida normal. Mi educación primaria y secundaria fue terrible, no conseguí amigos en ningún momento. Abandoné la facultad en los primeros meses y estuve desempleada durante años. Ahora lo único que sé hacer es ir a los basurales de máquinas a recolectar las partes mecánicas que los gerentes de fábricas solicitan. Encima, mis padres me abandonaron a mi suerte en cuanto dejé los estudios y, junto con mi hermana, se marcharon del país. Me quedé sola, residiendo en una casa deshabitada que encontré en alguna ocasión —gimoteó y recostó de espaldas a la pared, cubriendo su cara con las manos—. Sola, estuve y estoy. Jamás tuve las agallas de generar una amistad estable o de acercarme a los chichos que me gustaban... jamás me relacioné con nadie.
—Sarah, escúchame... —insistió.
—No, Gust —ella contradijo—. No me encuentro con ganas de oír tus ridículos sermones sobre cómo no debo dejar escapar mi vida o como mis humildes orígenes florecerán al final. Porque ¡mírame!, no lo hicieron. Me hallo en el último tramo de la carrera y aún no veo que mis habilidades hayan mejorado. Y ya no lo harán. La supuesta vida que tenía, se escurrió entre mis dedos. Desapareció antes de que pudiera enamorarme, reír, llorar de la alegría, compartir una comida con amigos... Se fugó, y me dejó con miles de palabras por expresar, millones de emociones por mostrar y toneladas de ansiedad por soportar. Verás yo... yo no poseo a nadie a quien contarle mis problemas, no tengo con qué animarme. Me siento muerta por adentro. Un ser inanimado. Y a pesar de que trate de incentivarme, nada me levanta. Estoy absolutamente destrozada...
—Lo sé, Sarah. Me coloco en tus zapatos y lo comprendo. En mis años de adolescencia, padecí depresión y me sentía exactamente igual que tú en estos momentos. Me preguntaba, todo el tiempo, ¿cuándo terminaría mi sufrimiento? ¿Sería al día siguiente o dentro de cuarenta años? ¿La naturaleza actuaría como mi verdugo o debería serlo yo mismo? ¿Un auto me atropellaría o yo me arrojaría debajo de aquel? Quería escapar de esa cárcel, de esos pensamientos negativos, y adivina cómo lo hice. Gracias a ti—. Ella limpió sus ojos y lo observó sorprendida— Podíamos oírte cada vez que nos confesabas tu amor, cada vez que admitías que éramos la razón de tu existencia. Observábamos tu sonrisa a través de la pantalla... Fue por ello que curé mi enfermedad.
—¿Lo ves, Sarah? —anunció el más alto de los hombres— Sí viviste aquellas experiencias que dices. Te enamoraste de lo que somos, reíste de nuestras tonterías, lloraste de júbilo en cada concierto y compartimos varios almuerzos en vivo. Al final, tu vida no fue tan terrible como crees. Tal vez no fue como la de otros, pero es única y te pertenece.
—Ohh, Jinnie no exageres...
—No lo hago. Tu vida sí fue asombrosa a su modo. Con dificultades, es cierto, aunque superables. Fíjate lo que has conseguido. Con trabajo duro, convertiste este espacio en un hogar, y con lealtad y cariño, transformaste a tus ídolos en amigos. Incluso, aunque insistas en que ya no te soportas, ojea la inmensa cantidad de tiempo que has sobrevivido y sobrellevado tu miseria. ¡Eres una luchadora!
—Es por eso, que ya basta de dolor y autocompasión —masculló Jimmy—. Basta de lastimarte a causa de un pasado difícil. Basta de compararte. Viviste bien, a tu modo y con tus condiciones, acéptalo y descansa en paz. No podrás lograrlo si no reconoces las bendiciones y complejidades que llovieron sobre ti.
—¿Dijiste descansar? —corroboró ella.
—Exacto, Sarah —confirmó Joonie, sujetando su mano nuevamente y guiándola de vuelta al sillón, donde se acomodó con suavidad- Para eso vinimos. Para apartarte de la angustia y evitar que te derrumbes. Para esclarecer tu visión respecto a la magnífica vida que construiste y, casi obligarte, a admitirla, aceptarla y reconocerla. Es la única forma de detener el sufrimiento y darle la bienvenida a la tranquilidad que brinda una pacífica siesta.
—Yo... yo no lo sé. Siempre tuve la costumbre y necesidad de despreciarme, humillarme, rechazarme... No estoy segura de poder creer en lo que ustedes expresan...
—Mencionan que existe una batalla en nuestro interior de dos lobos —recitó Cookie—. Uno es malvado. Ira, envidia, tristeza, culpa, resentimiento, inferioridad. El otro es bueno. Amor, esperanza, amistad, verdad, fe. Entonces, ¿qué lobo gana?
—Aquél al que alimentes —respondió Gust.
—No, yo no quiero. No quiero seguir dándole de comer al lobo equivocado. ¡Basta! Me cansé de cometer errores—. Nuevas lágrimas surgieron del interior de su corazón y rodaron a través de sus pómulos— ¡¡Quiero al lobo bueno!! Fui una necia al desestimarme y tratarme como una basura del tipo que suelo recolectar. Valgo mucho más que eso, tal vez no tanto como un diamante, pero sí mucho, muchísimo.
—¡Como el cobre! —chilló Hoby.
—¡Exacto! Y por ello, y aun me cueste horrores, acepto mi vida —sonrió mostrando los dientes por primera vez en el día—. Lo que haya sido y lo que no, lo que amé de ésta y lo que odié, lo que hice y lo que no, lo acepto todo. Ya que, al fin y al cabo, fue mi vida y de nadie más.
—¡Aleluya! ¡Gracias al cielo! —vociferaron los señores, genuinamente contentos.
—¿Vieron? Se los dije. Siempre se vuelve al primer amor-. Expuso Jinnie. Acto seguido, sacó una deliciosa rosa roja de su tapado y se la tendió.
—Y en este caso, son ustedes —finalizó ella, recibiendo el regalo.
Fin del flashback
—Se fueron, luego de eso, todos. Hasta la puerta, caminaron y salieron. La casa quedó vacía. Al retomar mi camino por la ventana, asustarme. Siete hombres y la mujer, viejos antes, eran jóvenes, bellos. En un segundo, cambiaron. Miedo tuve y a contarte, me apresuré —relató Gossigosi.
Por mi parte, me hallaba temblando, mis latidos alcanzando trescientas pulsaciones de conmoción. No podía ni creer en lo que estaba oyendo. Mi vecina, aquella mujer que pasaba los días enteros encerrada en su búnker y del que, rara vez, dejaba para asomarse al exterior (a menos que se dirigiera al basural de máquinas). Ella, que nunca me saludó ni me prestó atención ninguna. Ella, la persona con la que menos imaginé que compartiría algo más que un mismo vecindario, fue la razón por la que derramé tantas lágrimas de dolor y empatía.
Sarah pertenecía a mi misma generación, a la misma camada de tendencias, moda y música que yo, al mismo grupo de fans de "Bulletproof Boys" de hacía cuarenta años atrás. Los nombres de Jimmy, Hoby, Joonie, Tetey, Cookie, Gust y Jinnie eran los nombres de los siete integrantes de dicha banda. Características como el más bajito, el más sonriente, el de cabello oscuro, el más joven y el más alto, son las características con las que reconocería a dichos jóvenes que fueron tan influyentes en nuestras vidas. Frases como "lloraste de júbilo en cada concierto" y "compartimos varios almuerzos en vivo" son las frases que actúan como pruebas del trabajo que realizaban a diario en tours y realities. La confesión de "cruzamos el mar por completo" denota el fin que tuvieron el trece de junio en su viaje por avión a los Países Bajos.
—¿Estás seguro de esto? No me estás tomando el pelo, ¿o sí? Mira Gossigosi que si es una broma...
—No. Real es. Lo vi con mis propios ojos.
—¡Mentira! —grité— ¿No me oíste cuanto te dije que murieron? ¿Cómo puedes decir que estuvieron allá? ¿Que hablaron con ella? ¿Que rejuvenecieron todos de pronto? Es imposible... a menos que...
Una idea vino a mi cabeza. De repente, tuve el impulso de correr. Abandoné mi habitación lo más rápido que pude y me encaminé por el pasillo hasta la puerta de salida. Ya en el exterior, crucé la calle en dirección a la casa de la vecina. Imité a mi gato y me colé por la ventana también. Al ingresar, la escena que observé me dejó helada.
Allí descansaba Sarah, anciana como era e inmóvil sentada en el sofá. Parecía dormida, aunque yo sabía que efectivamente había fallecido. No obstante, lo más alucinante de la situación era que una deliciosa rosa roja reposaba sobre sus faldas. Percibía su aroma a la distancia. De ese modo, comprendí que lo que Gossigosi decía era cierto. Ellos realmente la habían visitado. Ellos realmente la habían ayudado a morir y, al terminar, se la llevaron a un lugar mejor, donde realmente disfrutaría de su juventud.
Debido a que ese fue y es su trabajo siempre. Aquellos siete chicos, fueron y son ángeles. Invirtieron su vida en socorrer y amparar a otros y ahora, además, invierten su muerte en auxiliar a las almas en pena. Y les estoy muy agradecida por ello.
Me arrodillé a su lado y lloré en silencio.
.........................
De un instante a otro, me hallaba sorbiendo mi nariz con disimulo. Tras un par de segundos, al darme cuenta de lo ridícula que estaba siendo, reí semi atragantada por los mocos— ¡Ay! Perdón... No pude evitarlo. Los ojos se me llenaron de agua y... es que, ¡rayos! Es muy malditamente trágico...
<<No debes preocuparte, lo comprendo. Yo también entristecí lo suficiente como para terminar en tu estado, mientras observaba dicha escena en primera persona. Tan cerca que casi pude rozarlos con las puntas de mis dedos, oler el aroma a rosas, saborear el salado de sus lágrimas... En fin, indudablemente, cualquiera que oiga el presente cuento concluirá con llanto adherido a sus rostros. Fueron fatales, tanto su vida como su muerte. Fatales y bendecidas por la ayuda de los ángeles>>
—¿Fatal? Me parece que te quedas un poco corta con esa palabra. Letal, mortífero, brutal, aquello sí representa la miseria que vivió. Literalmente, una vida de porquería. Todo mal, todo problema, todo soledad. ¿No había otra forma de pasarla peor? ¿Acaso era un tonto castigo divino por haberse portado muy mal con su alma anterior? ¿No deberían haber sancionado al "alma" y no a "ella"?
<<No, por supuesto que no, debido a que te encuentras confundiendo términos. El karma, acción o energía trascendente que se deriva de los actos, palabras y pensamientos de las personas; no participa para nada en la elección de cuerpos por parte de las almas...>>
—¿Qué no? Internet dice lo contrario —interrumpí de rutina—. El otro día buscando por ahí, me topé con una cosa en Instagram de datos curiosos que explicaba cómo el karma determina las condiciones bajo las cuales un individuo reencarna en otra vida. Ya que una sola vida humana no le alcanza para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas. Es decir, cobrar todo el bien que ha hecho o pagar todo el mal que ha realizado en vida... No me parece una información falsa como para que me la niegues.
<<Será falsa en tanto dejes de creer en ella. Eso del karma no existe, sino que fue inventado como un método de control referido al accionar humano, su libre albedrío y su deseo innato de ser destructivo y dañar. Una persona u objeto debía de ser creado con el objetivo de someter aquel tipo de comportamiento. Cierta presencia que enseñara el respeto necesario para que la gente obviara ser cruel, maltratar o asesinar por diversión. Pues, quitando el show tras bambalinas, nos quedamos con el escenario vacío, sincero a sí mismo. Nada de eso es real. Se trató, en su momento, de opacar el lado oscuro del hombre. A su pesar, eso luego fracasó y por eso somos conscientes de que aquella energía es pura mentira.
Una fuerza externa y mágica que nos castiga por errores pasados o que nos felicita por ser bondadosos no posee el menor sentido racional ni lógico ni científico ni siquiera moral. Es absurdo que, teniendo en cuenta que el hombre no significa ni aporta nada al planeta Tierra o a la infinidad de universos, éstos anhelen intervenir en el proceso de crecimiento personal y social. Por tanto, la tan llamada "Reencarnación", podrá corresponder al viaje que realizan las almas de un organismo a otro después de su muerte. No obstante, su escogimiento al azar jamás tendrá correlación con cómo se desenvolvió en cada de ellas. Si fueron malvadas, solidarias o vagas, no afecta en nada al cuerpo que elijan. Éste no se verá atribuido de sanciones pasadas o condenas sinsentido>>
—Ajá, ¿y cómo explicas la desgracia viviente que ella experimentó?
<<Las almas son como son. No cambian de su personalidad innata, de su "esencia". Se basa en el "Principio de Borrado" del que te hablé antes de que mi hermana me cortara el diálogo. El vasto contenido desaparece, lo general y notorio, mientras que deja atrás una estela que denota su carácter. Justamente la que le tocó a ella, debió de ser un alma en pena, melancólica por naturaleza, deseosa de morir incluso antes de vivir. Simplemente así. Recibió la que recibió. Fue fortuna. Ninguna maldición u odio de parte del mundo. Suerte, nomás>>
—¿Nomás? La peor suerte del planeta diría... —solté molesta—. Me partió el corazón su historia, y su... bueno, y la de ellos. Sus amores. Al menos, se despidió en compañía de ellos. ¡Mínimo! ¡Algo bueno debía pasarle! Y más le vale a su alma no volver a bajar a la tierra nunca más. Nadie, ni el mismísimo Hitler que en paz no descanse, se merece sufrir a causa de ese halo de angustia... ¡Nadie!
<<Sabes que es imposible controlar eso>>
—Lo sé. Aunque sí puedo controlar lo diré en el segundo relato. ¿Cierto?
<<Cierto>>
