1,2) Relatos artísticos 1: Justicia Merecida

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<<La primera que relatarás será acerca de una versión mía cuyo único propósito en la vida era volverse famosa por sus libros. Aquel era el mero motivo por el que se levantaba día a día de la cama a alimentarse y cuidarse, ya que, según su desequilibrada cordura, próximamente su cara estaría plasmada en todos los televisores del mundo, aclamando su influencia.

  

  Dicha actitud tóxica, la encaminó a tatuarse en la frente la frase que recita: "El fin justifica los medios", con la cual hizo uso y abuso de su autoridad cometiendo cuantos disparates le fueron posibles. Su corazón se colmó de odio y envidia asfaltando, de ese modo, el nefasto final que le esperaba. Pobrecilla>>


—¿Nefasto final? ¿En serio la viste morir? ¿De vieja o de joven? ¿Me dirás como fue o hablarás de toda su vida hasta llegar a su muerte? —pronuncié cada vez más rápido, exponiendo mi incapacidad de contener a la chusmeta que se oculta en mi interior— Y aparte, ¿cuánto tiempo demoraremos...? Ya que me gustaría dormir aunque sea un poquitito, porque sino mi amiga mañana me va a...


<<Será breve, siempre y cuando, no permitas que tu curiosidad mate al impaciente gato>>

—Oh, perdón. No quise sonar molesta... solo me preocupan la falta de algunos detalles esenciales para terminar de entender sus historias y ser capaz de compartirlo —confesé—. Aún no comprendo bien el tema de "ver a sus copias". ¿Cómo lo hacen? ¿Desde su nacimiento hasta la vejez o únicamente la edad adulta?

<<Ninguna en particular. Lo primero que vemos al viajar, gracias a los equipos que utilizamos que te describiremos luego, consta de un planeta Tierra similar al nuestro aunque diferente en cada universo, pues la vida solamente puede ser desarrollada en un mundo como el nuestro, a pesar de que la ciencia quiera probar lo contrario en Marte. Por ello, nos separamos y dirigimos de inmediato a las zonas donde se ubican las copias, localizadas a través de un excelente GPS universal que construimos. Allí, donde, cuando y con quien estén lo observamos todo. Pero no constituye más que un fragmento de sus existencias, un pedazo de sus vidas, una anécdota de los que sus actos representan y de lo que podrían llegar a ser, en contraste con lo que somos y lo que serán los otros nosotros en otros universos. Son unos minutos, un par de días, algunos años de los que tomamos nota y abandonamos. Así ya sabemos lo que el destino les depara en dicha realidad. Cambiamos y buscamos otra>> 

—¿Entonces sólo echan un vistazo y se retiran? ¿Nada más? ¿Sin interactuar con ellos? 

<<Sí. Somos invisibles a su mirada. Es imposible que nos vean debido a que no forma parte de su destino. Somos viajeros, recolectamos datos y seguimos adelante. Ellos no lo entenderían, a menos que ya hallamos recorrido todas las rutas posibles y comencemos a chocarnos con repeticiones, encontrándonos con nosotros mismos. No obstante, estoy segura de que tomará miles de años alcanzar aquel punto. Por ahora, exclusivamente, hemos atravesado cinco universos y son de ellos los que narraremos en las próximas horas previo el amanecer.

  Un detalle más para mencionar, es que dentro de todas las vidas que he visitado hasta el momento, la mayoría se compone de "esencia artística". Suelo hallar a mis copias en dilemas de escritora, dramaturga y similares, pero ya lo verás bien luego. Entretanto, focalízate en apuntar cuantos sonidos y verbos salgan de mí>>

  Cuando todavía la reproducción del Google Translate seguía su curso, la figura tironeó el celular de mis manos y lo trasladó, lo que parecía, más cerca de su rostro. 

—Está bien. No interrumpo más. 

  Comenzó su monólogo nuevamente, esta vez, narrando sus memorias de lo que recordaba de la ocasión en que conoció a su versión y las tragedias que acarreaba. Me esforcé por asimilar la historia por completo, la readapté a formato cuento y esto fue lo que surgió del labor de, como ella nombró, mi talento innato para la escritura.

  Lo titulé "Justicia merecida".

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  Los panes de la tienda de la esquina estaban envenenados. Lo sabía, por supuesto, pues había sido yo quien vertió talio en la mezcla para la masa. Lo sé, lo sé. Tal vez exageré con la cantidad y maté a más personas de las que me hubiera gustado, no obstante, ese maldito recibió su merecido. Vaya que sí. Sólo bastó que probara un bocado del producto terminado luego de cada tanda, para que comenzara a sufrir síntomas parecidos a la gripe y alopecia (pérdida de cabello). Falleció a la semana. Su familia argumentó públicamente que fue debido a su mala salud, exceso de trabajo y vejez propia. Aunque todos sabían que había sido yo. Incluso me lo agradecían.

  Los problemas con él comenzaron hace mucho tiempo, mucho mucho tiempo. Diría que nuestra primera riña sucedió en el 2017. Cuando me uní a esa extraña comunidad de desconocidos ayudando desconocidos. De algún modo, la gente parecía ser amable, interesante e incluso ingeniosa con sus relatos. Me agradaron a la primera. Caí enamorada de sus trágicas palabras a la hora de revelar los secretos del mundo. Palabras dulces y sabrosas como néctar de abejas. Eran tan atractivas y nuevas para una ingenua niña como yo, que no hubo discusión. Quería permanecer allí por el resto de mi vida.

  La comunidad Wattpad, ubicada entre las provincias de Auctor y Novelist, era una pequeña congregación de individuos cuyo sólo propósito en la vida era escribir. Desde los abuelos, a los padres y a los hijos, todas las generaciones poseían el oficio de poetas. Los libros abundaban en esa ciudad y la fama era inminente. Cada escritor era un buen lector, por eso, allí se leía todo lo que se producía. Si lograbas buenas amistades y una buena presentación frente al público, ganarías el suficiente apoyo para obtener la llave. Ésta consistía en la oportunidad de llevar tu talento a otras localidades. Empezando por las vecinas hasta las que se hallaban al otro lado del planeta.

  Una vez cada cinco meses, venían extranjeros a conocer sobre este pequeño pueblo y, a quienes los veían más aptos para la fama, se los llevaban al exterior. Compraban sus producciones, les realizaban entrevistas, los hacían conocidos y, por último, los traían de vuelta con la esperanza de que produzcan mayor cantidad de contenido de buena calidad. Fue por esas razones por las que vine. En la provincia de donde yo provengo, la escritura no es muy común. La gente la considera inútil y ridícula. En ese caso, si yo lograra conseguir un puesto de reconocimiento en Wattpad y luego en las afueras de este, sería una especie de triunfo para mí. 

Una validación por abandonar mi hogar en busca de riquezas.

  En un principio, fui recibida con calidez y esmero. Sin embargo, estaba él. Otra vez, disipando mi buen humor. Su rostro malhumorado, el ceño fruncido, los labios en línea recta, la mirada altiva y despreciable. Lo detestaba. ¡Ese maldito! Jamás me cansaba de insultarlo. Fuera en el idioma que fuera, nunca era suficiente. Y la única vez en que lo fue, pasó durante su sepelio. Le dije idiota y arrojé sobre su cajón un ramo de rosas podridas. Los hongos e insectos corroían los tallos hasta alcanzar los pétalos, tal como él hizo conmigo. Me corrompió. Mis bichos llevaban su nombre y me consumieron al punto de transformarme en una frívola dama capaz de asesinar. Siendo así, que deposité de lleno mis recientes habilidades en él.

  En fin. Quitando la anécdota del funeral y, como les estaba contando, apenas me topé con esas extrañas personas, me sentí repentinamente obligada a imitarlas. Quise ser tan solidaria como ellas y, con ese positivismo, me acerqué al panadero de la tienda de la esquina. Lo saludé con un gran "Hola", me presenté y le expliqué cual era mi orientación literaria. Cualquier otro ser humano, dentro o fuera o de esa comunidad, hubiera sido más cordial conmigo. Podría haber fingido una sonrisa, una grata sorpresa o, al menos, un leve interés mientras le hablaba. Pero él no hizo nada. No me miró ni al llegar ni al salir. No me dirigió atención ninguna. Sólo siguió trabajando en sus panes.

  Molesta, ignoré el evento y seguí con mis asuntos. Más tarde, hice amigos en el lugar. Siete humildes personitas comenzaron a seguirme, me apoyaron en mis proyectos y me dieron un "Okey" en la amistad. Cosa que yo también hice. Leí sus historias, las comenté y felizmente las recomendé. Poco a poco, fui aprendiendo nuevas técnicas, tomé cursos intensivos, amplié mis horizontes respecto a los géneros que disfruto y, milagrosamente, mejoré. La primera historia fue terrible. Poseía buena escritura, completa y compleja, no obstante, no estaba orientada a ningún punto en específico. No existía ninguna línea temporal que la ordenara, eran puros hechos al azar.

  La segunda, fue definitivamente más complicada y retorcida, con una firme trama viajando de presente a pasado y sospechando del futuro. El vocabulario bajó de nivel, pues debía de adaptarse a los acontecimientos del libro, los cuales transcurrían en adolescentes. Tampoco fue la mejor, y estuvo lejos de serlo. Pero fue bien recibida. Se dispersó bastante rápido entre los conocidos y desconocidos y llegó a ser un nuevo fenómeno adictivo entre los más jóvenes. Se identificaban con los personajes, los comprendían e imitaban sus intuitivas acciones. Así, entonces, supuse que si a varios les gustó, al panadero también.

  De buena gana, fui nuevamente a la tienda y le llevé una copia impresa.

—Leo solamente clásicos —dijo al correrme de su almacén.

—Los clásicos no fueron clásicos, sino hasta que sobrevivieron un largo tiempo en el mercado como favoritos —le repliqué molesta.

  Después de eso, me ignoró. Volvió a trabajar en sus queridos panes. Carbohidratos que casi nadie consumía y que yo no entendía por qué se esforzaba tanto en cocinarlos. Podría invertir ese bendito tiempo en escribir y demostrarme un clásico de verdad, no unas piedras doradas supuestamente comestibles. Además, resultó no ser la única vez que esa actitud suya se repitió. De allí en adelante, me ignoraba siempre. No importaba cuanto quisiera convencerlo de mis honorables intenciones en cuanto a querer mostrarle mi trabajo. No. Él simplemente decidía echarme de su panadería como si fuera una peligrosísima criminal y ladrona de bizcochitos.

  Una vez me preguntaron— ¿Por qué insistes en caerle bien? Es un viejo obtuso impenetrable.

  Y en otro momento, me reprendieron— No seas tramposa. Aunque intentes convencerlo, no lograrás que traiga a los extranjeros sólo para ti. ¡Gánate tu lugar en esta carrera!

  Claro que lo haría. Ahora que luego de cuatro años en Wattpad, descubría quién era la persona que organizaba los viajes con el exterior. Quien era el encargado de aconsejarles y recomendarles, específicamente, a los forasteros los libros que debían ser comprados a cambio de fama. 

¡Furia! Eso era lo que sentía. 

  Ese anciano cuadrado tenía en sus manos el destino de todos los habitantes de Wattpad. Ese panadero deshonesto, y de paso mentiroso con el tema de los clásicos, decidía quien vivía bien y quien moría en la pobreza. ¡Una injusticia! Era vil y elitista. Únicamente los mejores de los mejores alcanzaban a irse. ¿Y qué pasaba con el resto? Podrían ser excelentes si se les diera la oportunidad de darse a conocer entre más público. Pero no.

—El que a ti te guste una historia no quiere decir que sea buena enserio —le recriminé en algún punto—. Que el autor sea conocido, no quiere decir que su contenido sea impresionante.

—Tu libro apesta. Dices ser realista y es la lectura más improbable que he leído —respondió por primera vez en mucho tiempo. Hasta el día de su muerte, fue la oración más larga que me dirigió en alguna instancia.

  Listo. Aquello fue suficiente. Ese hombre necesitaba una lección y se la daría yo misma, con cautela, obvio. Aunque si las cosas llegaban a salirse de control y él terminaba feamente herido, a la gente no le importaría tanto. No era muy querido en la comunidad ni tan relevante su presencia. Cualquier otro (más joven) podría tomar su puesto. Una excelente solución. Por lo tanto, fui a buscar mis libros de ciencia, hice un par de experimentos, compré algunos productos y conseguí crear la poción indicada.

  El talio es un elemento químico que empezó a usarse como raticida y que acabó matando a agentes enemigos y a traidores. Antes era muy difícil de detectar, pero ahora, es fácil de registrar. Se suele administrar por ingestión, generalmente en forma de polvos blancos de sulfato de talio, que no tienen sabor ni olor, por lo que la víctima no los detecta. También se puede administrar por inhalación y se absorbe por la piel. Y lo más importante y beneficioso de todo, es que no hay tratamiento ni antídoto específico.

  Unos treinta gramos en cada saco de harina que usaba para preparar los panes, fue más que suficiente para asesinarlo. Lamentablemente, hubo algunos que fallecieron además, y otros que enfermaron y estuvieron al borde de correr por el mismo destino. Aunque yo los detuve de seguir comprándole a ese viejo mezquino. Y así fue como se fueron enterando de mis intenciones hacia ese señor y de los panes alterados que producía. Era de conocimiento público. Pronto, cada uno de los habitantes de Wattpad se hallaba en la eterna espera de realizar el entierro del panadero. Siete días pasaron y lo metieron, por fin, bajo tierra. Aplaudieron, lloraron, lo aceptaron y eventualmente, lo dejaron abandonado en el olvido.

  Como consecuencia, hubo que designar a alguien nuevo que ocupara su lugar. Y para mi mega favorable suerte, me eligieron. Sin saber bien la razón, me votaron. Eso significaba que yo sería quien le diera la entrada a los ricos a nuestra humilde comunidad de escritores. Que bueno, ¿no? Es lo que ustedes pensarán. No obstante, fue una maldición. Una devastadora venganza del anciano desde el Más Allá. Resulta que tanto lo criticaba yo, de ser fastidioso y malhumorado y de no usar su don de poeta, que ahora lo entiendo. ¡Claro que lo hago! Al ocupar el puesto de comunicador con el exterior, pierdo la libertad de escribir y publicar mis propias historias. Esto quiere decir, que tendré que leer el trabajo de otros hasta el día en que muera. Sin poder desplegar mi talento. ¡Vaya desgracia!

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<<De esa manera fue como ella pagó por sus actos, en una eterna privación de las habilidades que siempre deseó enseñar y obtener ganancias a partir de ellas. Un completo error de principiante, de alguien inmaduro que solamente piensa en las riquezas y no en el proceso de experimentar, fracasar y aprender en el camino. Escribir es escribir, es un responsabilidad. Nunca una máquina de producir dinero. Y, por sobre todo, envenenamiento. Un acto infantil de venganza y cero aceptación a su falta de talento. Una asesina sin motivos>>

—Espera, ¿qué? ¿defiendes al castigo que recibió? ¿no piensas que fue exagerado? Entiendo que matar está mal, aunque también lo que hizo el panadero. La vida sería muy injusta si únicamente se eligieran a los mejores de los mejores, es más, seguiríamos todavía encerrados en las costumbres del 1800. El conocimiento y sus autores deben mutar constantemente, renovar aires, atraer a nuevas ideas y escritores —chillé descolocada por su cerrada opinión.

<<Existe la posibilidad de cambiar los clásicos, pero deben ser con otros clásicos igual de impecables. Lo bueno es reemplazado con lo mejor. Así funciona. El nivel de exigencia se eleva con el tiempo mientras que la barra de calificaciones se mantiene. Aquellos que cumplan con las cualidades de mostrarse mayormente bellos, intrincados, novedosos y memorables superarán el puntaje mínimo de aprobación. Si, además, son sorprendentemente buenos, se moverán al apartado de favoritos de todos los tiempos, también llamados clásicos. Es por eso, que ella no encajaba dentro de los requisitos, su talento era insuficiente, sus habilidades básicas, su nivel de consentimiento nulo>>

—¿Y sólo por ello merece que la rebajes tanto? Si el mundo trabajara a base de talento, estaría muerto de hambre. Porque el talento nace en unos pocos, aunque el gusto se genera en la mayoría. El gusto y la pasión por las cosas son, en ocasiones, más duraderas y fuertes que el talento. Entretanto un genio inventa algo que cambia al mundo, los apasionados trabajadores permiten que la vida se desarrolle gracias a las pequeñas modificaciones que realizan que hasta, incluso, le dan pie de inspiración a los talentosos para crear otro algo mejor. Es decir, que el verdadero movimiento viene de los segundos y no los primeros.

<<¿Denominas pasión a la urgencia de fama y riquezas? A ella no le llamaba la atención redescubrir la naturaleza y los minúsculos detalles cotidianos de la vida que llevaba. No era de su interés reformar el conocimiento existente y darle un giro inesperado. Ni siquiera pretendía diferenciarse del resto con sus libros. Solamente deseaba volverse conocida, fuera como fuera, por el simple hecho de recibir una compensación económica por lo que creía que era "trabajo duro". Y ni la estructura de los universos se desarrolla así. No existe ley o mandato que rija que todo acto de esfuerzo merece un pago apropiado>>

—Mmm, yo no estaría tan segu...

<<Por lo tanto, la creatividad no es un servicio al que alquilar, es la capacidad de buscar en nosotros mismos lo distinto, lo mágico, lo ficcional y contarlo, escribirlo. Si ella no era capaz de cumplir con aquello, jamás podría recibir el apoyo del panadero y, como consecuencia, del extranjero. No era especial ni talentosa ni apasionada ni comprometidamente creativa. Tan sólo la movía el dinero y la desesperación a vengarse. A dichos factores, no los considero estimulantes adecuados para escritores>>

—Aún así...

<<Te recuerdo que tu tarea no es discutir la vida y obra de nuestras versiones, sino darlas a conocer tal y como son. Estés o no de acuerdo con la sucesión de hechos que los llevó a hacer lo que hicieron. Entonces... ¿te parece si seguimos?>>

  Bufé enfadada. Aunque, ¿qué podía replicarle? Un trato era un trato y, viendo que hablando no agradaba, me sería mejor callar y añadir— ¿A qué viene el segundo relato?












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