<<¿Así como?>>
—Dije que no preguntaras.
<<Es una consulta aclaratoria>>
Resoplé.
—Así como ella. Alguien pequeñito que empezó a desprestigiar los logros ajenos, previo a robarlos y reclamarlos como suyos para sentirse como una persona todo poderosa.
<<¿Quién es?>>
—Nadie interesante, chusma. ¿Por qué no empiezas de una vez con el cuento?
<<De acuerdo. De todas maneras, es una lástima que no quieras compartir aquella información. Verás, sucede que mi último relato incluye cierta correlación con la cuarta historia. Un mismo personaje femenino feroz e inseguro, fuerte y débil en igual cucharadas. Un alguien a quien pareces conocer muy bien, ¿cierto? Un alguien de quien espero que charlemos juntas>>
—No lo conozco tan bien —mentí— y no quiero hablar —aseguré—. Lo lamento, pero mi trabajo acá es escribir sus vidas, no compartir la mía. Por entonces, te pido amablemente que me expliques quién es ella y cuál es su relación con la muerte. Pues, todavía, seguimos revisando la fatalidad de los cinco universos.
<<Descuida, lo comprendo. En ocasiones, no es sencillo abrirse con otros sobre los propios problemas, sobre las cárceles auto-impuestas. No te angusties, lo charlaremos cuando estés preparada tal y como esperó nuestro enamorado coreano. Aguardando pacientemente a que ella estuviera en condiciones de superar sus traumas. Para así trabajarlos juntos, de la mano, apoyándose mutuamente>>
—Ajá, ¿y qué te hace pensar que "Los vamos a resolver juntas"? Mi vida no es un drama coreano que incluye largas escenas de llanto y moco intercaladas con incansables perdones. No. Lo mío es cortito, resumido, sin motivos por los que pueda importarte. ¡Olvídalo!
<<Hasta más tarde...>>
—¡No! ¡No después! Es más, se me acaba de ocurrir un tema bastante interesante del que podemos hablar mientras esperamos a que te decidas narrar tu última historia. ¿Recuerdas el GPS súper mágico y genialmente fantástico que tienen para viajar? ¿Por qué no me cuentas de eso? ¿Cómo lo crearon? ¿Cómo funciona? ¿Qué tan efectivo es? Pues, recuerdo que en una ocasión no les funcionó ni madres—. Hablaba rápido y disparatado. Algo que la distrajera— Todo acerca de eso. Y luego sobre el relato y luego le dejas el lugar a tu hermano. ¿Te pinta?
<<De hecho, la descripción de dicho elemento no es tan extensa como supones. Su construcción y mecánica no constituye un tema del que alardear por su complejidad, sino por su simpleza. Hecho a base de un pedazo cuadrado de metal al que se le insertó un rastreador de origen humano, de ese tipo que los espías y policías acaudalados utilizan para seguir a sus enemigos, pero con leves modificaciones. En vez de hacer uso del minúsculo micrófono y de la mini cámara filmadora que traen, se las quitó e incorporó un escáner sumado a una pantalla que proyecta las imágenes y mapas necesarios. Por otro lado, con no más de tres botones y una entrada en la que conectar el cargador, finalizan las partes relevantes del aparato>>
—Primera pregunta respondida. ¿Y las otras? ¿Qué onda con los botones? ¡Dime más!
<<Uno de ellos es el encargado de escanearnos a nosotros. Ya que, de la misma forma que las huellas digitales son irrepetibles y únicas en cada ser, las almas son exclusivamente particulares y nadie jamás podrá hallar a dos iguales. Así pues, un alma con sus características propias no podrá ser replicada en ningún lado, excepto si está en otro universo. Recuerdas lo que te enseñé antes, ¿no?>>
—Sí, claro. Muy por encima del hombre, en un reino de nubes, se encuentran las millones de almas que existen y estas bajan a su antojo y placer a habitar los fetos en el útero materno. La elección es totalmente a la suerte. Por eso, no es lo mismo lo que elige un alma en el universo A que en el B. El alma es el mismo, aunque la vida que lleva es diferente.
<<Prestaste atención, excelente. Dado a eso, al presionar ese primer botón y escanearnos bajo un láser, almacenamos la data de nuestro alma. Tamaño, esencia, dejos de personalidad y detalles más técnicos. La pantalla muestra imágenes ilustradoras del alma y su estado. Luego, esa información guardada en el sistema servirá para reconocer nuestras almas en los cuerpos ajenos de las copias. Allí, aparece el segundo botón. El del escáner global. Ubicados a una distancia considerable de la Tierra, en el espacio exterior, comenzamos a registrar los continentes en busca de una señal. El láser más extenso de la historia.
La pantalla ahora expondrá un mapa del mundo y un punto rojo en donde se halle, aproximadamente, la persona. Ya para el tercer interruptor, el escáner es local. Indica las especificaciones más pequeñas. País, estado, provincia, pueblo, departamento, dirección, casa, habitación, espacio al aire libre, el punto exacto donde localizarlos. Con indicaciones exactas para toparse cara a cara. Un choque sin errores>>
—Funcionamiento listo. ¿Efectividad?
<<Posee un 96% de efectividad, excluyendo las complicaciones que se generan a la hora de registrar localmente. Lo que puede llegar a suceder, como pasó aquella vez, es que el aparato reciba interferencias equívocas a causa de materiales terrenales para los que no está preparado para eludir. Como, por ejemplo, el vidrio>>
—¿Por qué?
<<Según la teoría científica, se consideran objetos transparentes a aquellos que permiten ver a través de él y dejan pasar fácilmente la luz tales como el agua y el vidrio. Muy diferente a los objetos translúcidos que tienen la propiedad de dejar pasar la luz pero no se puede ver a través de él. Las formas y colores se distorsionan. Este es el caso del hielo, fibra de vidrio y algunos plásticos. Por tanto, al permitir que las personas y/o objetos se reflejen con cierto grado de similitud a la realidad, el GPS confunde lo verdadero con el espejo. Ello provoca que la distancia entre uno y otro sea enorme. E incluso, es capaz de guiarnos hasta en sentido opuesto>>
—Así que dices que eso pudo haber pasado. Un reflejo y perdieron por completo a la nena Gilbert.
<<Sí>>
—Interesante... Bien, creo que ya es tiempo de oír tu narración. No puedes postergarla eternamente.
<<No, por supuesto que no, de igual modo que tú. Soy consciente del peso que conlleva no querer contar tu situación. Sin embargo, te sugiero que tampoco intentes ignorarlo u olvidarlo. No pierdas nada de eso. Recuérdalo todo y supéralo. Si no lo superas, siempre serás una niña cuya alma nunca crece>>
—Espera, ¿what? ¿Por qué dices eso? ¿De dónde lo sacaste?
<<De una bruja a la que mi protagonista conoció y que, por consiguiente, yo establecí un vínculo al amoldarme a su alma>>
—Ehh, ajá... Pongámosle que entendí. Mejor empieza pronto.
Según me dijeron, el título debería de ser "El niño pesadilla".
.........................
Los últimos días he pensado en tomar una maleta para irme a la ciudad de Seongjin. Mentira. No me detuve ni siquiera tres minutos a pensarlo que me decidí. Iría a buscarlo y, por nada del mundo, le permitiré huir de mí nuevamente. Cobarde... ¿quién se cree que es para evitarme de ese modo? Se mudó sin avisarme y con la estúpida esperanza de no verme nunca más. Ingenuo... se nota que todavía no me conoce lo suficiente como para comprender que, cada cosa que yo desee, la obtendré aún tenga que asesinar a sangre fría. Súper ridículo... se confió en que un par de kilómetros y una mugrienta población, serían un impedimento para mi insaciable apetito de él.
Por tanto, y gracias a la información que me brindó en secreto mi jefa de ilustración, armé el equipaje y conduje a la nueva clínica donde consiguió trabajo. Apenas hube llegado, fui a su encuentro luciendo mis zapatillas rojas. Ingresé triunfalmente por el pasillo y lo tomé por sorpresa. "¿Qué hace aquí?" preguntó patéticamente. "Vine porque te extrañaba" le repliqué con decisión. Su cara de desconcierto respondió el resto. Pasmado por mi presencia, lo que sucedió a continuación fue historia.
Si en un momento, muchos años atrás, me seguía a donde quiera que fuera y cuantas veces lo rechazara, hoy sucedía lo contrario. Ignoraba mis súplicas, me alejaba de su lado y se esforzaba en lastimarme con sus duras palabras. De todas formas, aquello fue inútil. Le costó entender, lo admito, me llevó un par de locuras hacerle interpretar que, aunque se niegue, no podrá deshacerme de mí. Nuestros destinos están cruzados. Sus pesadillas son las mías y, a pesar de que trate de olvidarlas, no podrá dejar de alimentarse de ellas. Su felicidad no vendrá de la ignorancia, sino de la superación. Se lo dije yo y también la bruja de mi historia. Con borrar su pasado, no aproximará ningún futuro próspero.
Bueno, si es que posee algún futuro próspero, ya que su pasado no le resultó para nada sencillo. Con aquella simple decisión, Moon Gang-tae, determinó cuales serían los próximos fantasmas que lo acompañarían por el resto de sus días. Su hermano, el amor de su madre, la visión de una niña diabólica y una enorme y feroz mariposa. Con la mera acción de haber salvado a Sang-tae, condenó su vida a cumplir la promesa que le hizo a su progenitora: "Cuidar a su hermano mayor". Y así lo ha hecho hasta hoy, gracias a mí. Porque yo fui quien lo salvó a él. Lo recuerdo a la perfección.
Un jovencito de primaria y su hermano autista, jugaban bajo la nieve y sobre un frágil suelo hecho de hielo mientras que una niña los observaba. En eso, el menor arrojó el peluche de dinosaurio lo más lejos que pudo y el otro corrió en su búsqueda. La débil base debajo de sus pies era inestable y, frente a los primeros golpes, se quebró. Se hundió en segundos. El muchacho, deseoso de librarse del hijo preferido de su madre, escapó. Sin embargo, a mitad de camino se arrepintió. Volvió. Ayudó a su hermano y éste no hizo más que retomar con el sendero que lo llevaba a su casa. Dejando semi ahogado en el agua congelada a su salvador. Y en ese instante, la niña tomó una porquería de allí y se la lanzó al chico, para que se sostuviera y fuera capaz de salir del hoyo. Él emergió, posando su agradecida mirada en los tristes ojos de la nena.
Aquella misma noche, fue a visitarla a su castillo. Le llevó flores y una sonrisa de enamorado. Sin embargo, ella tuvo que rechazarlo a causa de su madre, quien no deseaba que nadie se acercara a ella. Más tarde, se volvieron a encontrar en una pradera. Como última chance, él insistió nuevamente y ella, lo asustó sin más. Mató a una mariposa enfrente suyo y la dejó caer al suelo. Bajo sus pies, descansaban muchísimas más, un montón de cadáveres que, en algún momento, habían sido bellas criaturas voladoras. El niño huyó, guardándose aquellas terroríficas memorias en su corazón y pretendiendo olvidarlas para siempre. La niña, en cambio, creció hasta convertirse en mí. Una famosa escritora de cuentos infantiles, quien jamás desciende la vista con tal de no observar quienes se encuentran abajo de ella.
El tiempo pasó y volví a reencontrarme con dicho niño. Ya era todo un hombre, hecho y resuelto, aunque tan triste y aburrido como mis ojos de hace años. Sentí un dejo de lástima y culpa por él. De inmediato, quise recuperar lo perdido, aunque como expliqué, no me lo permitió. No fue hasta que le pidió prestado a su hermano mi cuento acerca del niño que se alimentaba de pesadillas, que captó el mensaje: Sin luchar ni ganar sus batallas, no será un verdadero adulto. Al elegir omitir los aspectos negativos, estos pueden permanecer en el olvido, pero a veces, de allí no surge la solución.
Los recuerdos que tenía conmigo, le pertenecían, le estaban adheridos con pegamento. Solamente había que aceptarlos. Asumir la deuda que nos debíamos, la unión que nos conectaba. Olvidar no le haría ningún bien. Olvidarme y huir no contaban como opciones para él. Finalmente, mi niño pesadilla lo comprendió. Asimiló la realidad y veracidad del relato.
"...El niño despertó de otra terrible pesadilla. Recuerdos feos del pasado que quería borrar se repetían cada noche en sus sueños y lo torturaban sin cesar. Al niño le aterraba ir a dormir, así que un día, fue a ver a una bruja y le suplicó: 'Por favor, llévese mis recuerdos feos para que no vuelva a tener pesadillas. Y yo haré lo que me pida.'
Pasaron los años, y el niño se hizo adulto. Ya no tenía pesadillas. Pero por algún extraño motivo, no era feliz. Una noche hubo luna de sangre y la bruja, por fin, volvió a aparecer. Para llevarse lo que él había prometido a cambio de su deseo. Y él le gritó lleno de rencor: 'Todos mis recuerdos feos desaparecieron. ¿Por qué no puedo ser feliz?'.
La bruja se llevó su alma, tal como habían acordado, y le dijo esto: 'Recuerdos dañinos y dolorosos. Recuerdos de profundos pesares. Recuerdos de lastimar a otros y de ser lastimado. Recuerdos de ser abandonados.'
Solo quienes tienen esos recuerdos enraizados en el corazón se vuelven más fuertes, fervorosos y emocionalmente flexibles. Y solo ellos pueden alcanzar la felicidad. Así que no olvides nada de eso. Recuérdalo todo y supéralo. Si no lo superas, siempre serás un niño cuya alma nunca crece..."
Así, entonces, nada mejor para superar nuestras pesadillas que vivir, a la fuerza, en la misma casa. O mejor dicho, en el castillo. Desayunando juntos, compartiendo el auto para ir a la clínica y un par de charlas de borrachos a la noche. Sin embargo, la desventaja de esa convivencia fue que mis propios fantasmas salieron a la luz. Mi madre nunca abandonó mi mente ni las pesadillas que surgen de mi inconsciente. Todas rondando cerca de la puerta del sótano, cuyo cerrojo permanecía abierto, cuyo charco de sangre goteaba por la escalera, cuyo cuerpo que reposaba inmóvil era el de ella. En mis sueños, la visito en su lecho de muerte. Descalza y en camisón, piso la húmeda madera y la observo. El cabello despeinado y pegado a su frente cubre su rostro, lo cual me alivia, pero luego ella despierta y, esta vez, me visita.
En el espejo de mi habitación, ella peina mi negro pelo. Cada pasada del cepillo es suave, reconfortante, sus caricias también, no obstante yo sé que sus intenciones no lo son. "Jamás lo cortes, hace que te parezcas a mí", masculla mientras repasa su mano por el largo de mi cabello. "Eres distinta a los demás, eres especial, eres mi mayor creación, eres como yo", me repite constantemente en mis ensoñaciones, justo antes de tirar mi pelo y empezar a gritar. Despierto de pronto, y recuerdo que lleva muerta varios años. Sin embargo, ese minúsculo detalle no es suficiente para detenerla. Durante las noches, susurra a mi oído que me aleje de Moon Gang-tae. Que lo matará sino lo hago, y que no intente desobedecerla porque, a fin de cuentas, ella tiene razón. Soy igual a ella, y tal como mi padre terminó loco por su causa, Moon Gang-tae podría correr el mismo destino.
No quisiera que él me detestara tanto como para querer empujarme por las escaleras ni que se apareciese en la pieza de su hija a intentar ahorcarla. Empeñado en hacer desaparecer toda posible descendencia que mi sangre conlleve. Odiaría que él repitiese los errores de mi padre. Aborrecería el hecho de que pase sus últimos momentos en un hospital psiquiátrico solo y con demencia. Es por eso, que se lo dije a Moon Gang-tae. Le rogué que se largara, que fuera tras esa estúpida enfermera que se babeaba por él, que me dejara enloquecer por mi cuenta. Y, cuando me hallaba absolutamente segura de que él se marcharía con la mayor de todas las alegrías, se dispuso a quedarse. En un click cambió de opinión. Mudó del estado de disgusto y aversión al de compasión y empatía.
Ratifiqué aquello que le expliqué en nuestro primer día. "En el mundo hay personas que merecen morir. Pero, a veces, un monstruo considerado las mata en secreto por nosotros. Así los otros mortales ignorantes duermen tranquilos sin tener idea de nada". Retomé con ese antiguo discurso procurando que asimilara que yo era ese monstruo y que no cambiaría. Yo nací de ese modo, maldita y putrefacta. Empero, él me ignoró y continuó abrazándome con fuerza. Al día siguiente, faltó a su trabajo y me llevó a comer por allí. Después, me dio una mano con el nuevo corte, un peinado completamente diferente al de mi madre. Incluso, me regaló a su Mang-tae. Un muñeco de trapo hecho por él mismo, el cual absorbe las pesadillas y las guarda en su pequeñito canasto para alimentarse de ellas durante la noche. Pertenecía a su hermano.
Por tanto, con una sonrisa en los labios me dormí. Cerré los ojos y encerré entre mis dedos al atrapa-pesadillas. Tranquila por única vez en mis sueños, descansando agradecida por su presencia y esperando a vivir lo próximo que nos espera. Juntos en esta ocasión, sanando a la par, compartiendo algo más que calidez, apoyo y bienestar. .........................
—Recordar y superar... Qué sabia esa vieja bruja, ¿no? Incitando a todos a luchar y ganar sus batallas para convertirse en verdaderos adultos. ¡Qué el olvido no es la solución! Hasta parece convenientemente inventado... ¿No lo hiciste o sí?
<<No. Esas son las palabras de nuestra protagonista quien, por cierto, las comprendió a la perfección y las aplicó sin dudar>>
—Okey, bien por ella. Me alegra. Pero yo no soy su igual. A mí esto de darle vueltas a los mismos temas no me sienta bien, no logro nada bueno. Solamente enredarme en dilemas sin resolución.
<<Inténtalo. Verás que no será tan perjudicial como recuerdas. Eres libre de desahogarte conmigo, una última vez. Tal vez, es probable, que no cierres ningún capítulo de tirón. Aunque la ayuda de haberlo compartido con alguien, tras discutirlo y revisarlo una y otra vez, rinda frutos. Tu perspectiva de los conflictos podría modificarse. La varilla de la severidad bajaría. El humo de la confusión se disiparía y las potenciales respuestas se harían visibles>>
—Sinceramente, no creo que nada de eso pase. Pero tampoco me importa tanto. Son de ese tipo de cosas que nunca se van. Parecen adheridas a uno de nacimiento. Y no cambia nada aunque se cuenten con amigos, familia, psicólogos e incluso los mismísimos opresores. Están ahí para joder todo. Y ya no me importa. Estoy acostumbrada a ver jodidos todos los finales.
<<Por tanto, no tienes nada que perder>>
—Por tanto, no tengo nada que perder.
Segundo resoplido frustrado del momento.
—Es estúpido pensar que una vez, o cientos, fui tomada como una Moon Gang-tae cualquiera —. Mi voz era un susurro— Un patético perrito que le debe lealtad a aquel ser despreciable que le salvó la vida en una ocasión y que por ello se halla encadenado a su lado para servirle de muñeco de boxear y de pañuelo limpia lágrimas. Muy estúpido.
<<¿Tanto como para causarte imborrables inconvenientes? ¿Tanto como para generarte el inmenso sufrimiento que cargas sobre tus hombros? ¿Tanto como para obligarte a amar esa cadena?>>
—Ja. Tienes razón. Si al menos tuviera un miligramo de estupidez, nada de eso existiría. Pero no. No tiene nada de estúpido porque me ha forzado a convivir con algo que yo no quería, como Moon Gang-tae viviendo con ella, y me ha hecho quererlo a la fuerza, como él sucumbiendo bajo sus encantos. Ahora no puedo apartarme, aun cuando lo deteste con furia y no sea capaz de odiarlo con todo mi ser. Atada a un dueño vil y cariñoso al mismo tiempo.
<<¿Quién es?>>
—Dije que no deseaba hablar de esa persona. Ni siquiera la nombraré, ya que su identidad es fácilmente detectable con solo describir su forma de actuar. Su personalidad, siempre a la defensiva aunque floja por dentro, es una característica innata que la define. Creo que todos la ven. La soportan porque saben que necesita de su ayuda. La alientan para que siga desarrollándose y no se hunda en un pozo de depresión. Un sacrificio nada justificado por el trato que se recibe a cambio de ese acto de amor.
<<¿Por qué razón?>>
—Porque ella es débil y no lo acepta. Y cuando uno la ayuda, ella responde de un modo agresivo y superior. Desprecia el apoyo brindado haciéndote creer que le está de más. Ah, pero después termina tomando tus sugerencias y diciendo que fueron sus ideas. ¡Es tan odioso! ¿Por qué simplemente no se mira a un espejo y se analiza con cuidado, detalle a detalle, para reconocer bien sus cualidades y defectos?
<<Aquello que exiges es un acto de valentía inmenso que a la mayoría de personas les resulta enormemente complicado e, incluso, imposible para algunos. No corresponde a una tarea que cualquiera puede cumplir en cinco minutos o en un año. De hecho, lleva una vida reconocerse a sí mismo frente a otros y enfrente del propio reflejo. Aumentando la dificultad al tener en cuenta que la gente cambia, tanto física como psicológicamente, a través del tiempo. Esto provoca que uno jamás alcance a conocerse en su totalidad antes de morir. Protestas para que su aceptación ocurra a una velocidad inhumana. Deberías de entender las limitaciones de esta raza>>
—No. No. No entiendes. A ver, su base, las raíces sobre las que crece están plagadas de inseguridad. Miedo. A su pesar, finge ser la maldita perfección en vida. Increíblemente fuerte, invencible, insuperable. Justo como la joven del cuento anterior. Exactamente igual que la protagonista de esta historia. ¿Y qué pasa? Desparrama odio por todas partes. Tira abajo a la gente, la obliga a sumirse bajo su poder y disfruta el resultado. ¡Mira a Gang-tae! Primero lo destruyó. Luego, cuando empezó a extrañarlo, lo persiguió por media Corea del Sur para colocarlo bajo su dominio y ¿qué? Ah, sí. Por último, tras haberlo sometido, decidió alejarlo de vuelta. ¡Todo por gusto!
<<No la juzgues tan gravemente. Ella poseía un motivo en concreto que la guiaba a moverse de esa manera alrededor de sus conocidos y amigos. Su madre funcionaba como una pesadilla, en vida y muerte, que la atormentaba a cada segundo. Ella no era capaz de conseguir amistades, amores o simple alegría con la sombra de su progenitora detrás suyo. Ese chico jamás podría haber sido bienvenido a formar parte de su infancia con la mayor todavía respirando. Incluso, tras haber fallecido, su espacio en la existencia de la mujer era reducido. Tendría que pelear contra los malos recuerdos, deshacerse de su presencia maliciosa y liberarla. No fue por un gusto egoísta. Habían argumentos>>
—Di lo quieras. Cree o no en sus palabras. Pero ella no puede manejarlo de ese modo. Podría haberle explicado sus razones y llegar a una solución juntos, no escuetamente rechazarlo. De niños o adultos, las explicaciones sobraban. Existían otras salidas que no fueran romper su corazón o acosarlo desde las proximidades. Lo mismo digo de esta persona sin identidad. Podrá ser en su interior alguien con grandes probabilidades de ser lastimado, el ser más vulnerable de la Tierra, aunque eso no sirve de excusa para actuar rudamente y herir a otros. Lo lamento, pero un pasado de porquería no justifica ser una porquería de persona. Y mucho menos, ser un manipulador de sentimientos.
<<¿A qué te refieres?>>
—A que la muchachita esta, cuando vio que las probabilidades de perder a Gang-tae eran excesivamente altas, irrumpió con su tonto discurso de ser un monstruo, de querer mandarlo lejos por su bien, de estar dispuesta a arruinar su felicidad para que la del otro sobreviva. ¡Listo! Con eso le removió la conciencia y el bobo optó por amarrarse con más cadenas a su lado. Pasó, frase que utilicé antes, de ser un saco de boxeo a un pañuelo de mocos. Cayó en su trampa una vez más, se dejó seducir, manipularse por una experta. Porque eso es lo que ella era. En su costumbre por dañar igual que por ganar, fingió tratar bien a todos los que alguna vez menospreció, únicamente porque buscaba a alguien que le consuele y le limpie las lágrimas. Es falsedad al máximo grado.
<<Que dicha persona sin nombre que conoces utilice aquel método para obtener lo que anhele, no significa que la protagonista de mi historia se desarrolle de forma semejante. A causa de su pesadilla viviente, ella hablaba con seriedad acerca de salvar a Gang-tae. Aun cuando la amenaza sucediera solo en su cabeza, ella la consideraba real. Honestamente, pretendía rescatarlo de los peligros de sus reminiscencias>>
—Piensas muy bien de ella. La consideras muy genuina y sincera—. Me tomé un instante para decir lo siguiente— Yo no puedo con esa persona. Sencillamente, la he visto mentir tan fácilmente y fingir tan bien que ya no sé qué es cierto y qué no. Apuesto a que solo represento un objeto de uso y abuso para ella. No una amiga. No alguien de importancia. Tal vez Gang-tae sí era de interés para ella, porque ella lo amaba... Yo no creo alcanzar ese extremo.
<<¿Afirmas que no eres querida?>>
—Ajá. Únicamente, soy... Un entretenimiento de segunda. La quinta opción de diversión al final de una larga lista de rechazos. Es decir, nadie importante.
<<No obstante, continúan llamándote>>
—Para momentos cortos. Para disfrutar un rato, un ratito de felicidad. Me conformo. O sea, no me quejo. Pero, no es lo mío. No me gusta ser un fuego en el que todos vienen a calentarse las manos y tirar leña, mientras yo ardo en soledad.
<<No pienso que lo seas>>
—No lo sé. No todos tenemos la suerte de Gang-tae y la protagonista.
<<Es verdad. Otros tienen mejor suerte>>
—Puff, bromeas. ¡Exageras!
<<Como hemos hecho en cada uno de los relatos>>
—Se va a extrañar, ¿no?
<<Bastante. Es especial, para ti. Nuestro hermano es de lo más realista que existe frente a cualquier sentimentalismo>>
—Interesante.
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Inspirado en la serie de Netflix It's Okay to Not Be Okay, fragmento extraído del Niño que se alimentaba de pesadillas.